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mayo 30, 2008

Mar de llengües, la hipocresía

Que una política totalitaria –dentro o fuera de un Estado democrático– impida que ciudadanos libres ejerzan sus derechos no es de extrañar, pues forma parte de su naturaleza; que una política totalitaria, para impedir que ciudadanos libres ejerzan sus derechos, utilice la mentira, la manipulación o la exclusión forma parte de su naturaleza; pero que una política totalitaria, además de excluir o imponer, trate de pasar por demócrata y utilice los derechos humanos para justificar su inculcación produce arcadas.

Pues bien, esa desagradable sensación es la que sacas inmediatamente después de ver la exposición La mar de llengües, parlar a la mediterrània que Linguamón, con el patrocinio del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, lleva a cabo con impúdica impostura en Barcelona con motivo de la conmemoración del año internacional de las lenguas que se ha sacado de la manga el Gobierno de entendimiento con el independentismo de José Montilla.


Es un déjà vu. Emplear un arsenal de conceptos humanistas al servicio del despotismo. Es la mecánica del fascismo posmoderno: toda la eficacia del lobo camuflada tras la piel de cordero. Se habla de integración para imponer la asimilación, se habla de derechos lingüísticos para despojarnos de ellos, se habla de lengua propia para hacer impropias a las demás, se habla de derechos históricos para destruir los democráticos, se habla de bilingüismo para imponer el monolingüismo, se habla de cohesión social para excluir con impunidad.

Cada una de estas contradicciones queda retratada en la exposición La mar de llengües. Toda la hipocresía, toda la mala conciencia se trasforma en semántica buenista; todo el victimismo agresivo, todo el presupuesto de la Generalitat al servicio de un racismo lingüístico imposible ya de ocultar. Paredes, paneles, folletos. Grandes frases al servicio de la exclusión: "¿Quién puede decir que una lengua es mejor que otra?" Sin rubor, así, grafitando las paredes de la exposición. Parecería que son los primeros defensores del respeto a todas las lenguas. Los mismos que cada día nos recuerdan la inaceptable presencia del castellano en Cataluña, nos aleccionan con la igualdad de todas las lenguas. "Todas las comunidades lingüísticas son iguales en derechos" (Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, nos recuerdan). ¿Dónde dejan los derechos de los niños castellanohablantes cada vez que les impiden estudiar en su lengua materna y elegida, además de oficial y común de todos los españoles? ¿Cómo pueden tener la desvergüenza de robar los derechos de más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña, y a la vez, lavarse la conciencia con proclamas como esas con la perversa intención de proyectar sobre la lengua oficial de toda España intenciones excluyentes que sí practican ellos?

En el colmo de la impostura, las proclamas de Linguamón declara a Barcelona la capital del multilingüismo con informaciones como estas: "El proyecto nace en Cataluña, sociedad comprometida con la diversidad lingüística del mundo" (Parece ser que de tanto comprometerse con la diversidad lingüística del mundo, se ha olvidado de comprometerse con la diversidad lingüística de casa). Y continua: "Quiere proyectar internacionalmente modelos de gestión respetuosos con la diversidad lingüística". Más jeta, imposible.

Y para terminar: "En el Mediterráneo hay millones de niños que hacen clase en una lengua diferente de la del país... es el caso de la lengua occitana..." Mapas, despliegues de ideología nacionalista, ni un solo dato contrastado ni objetivo. Ellos hablan por los franceses, interpretan sus deseos y derechos como si fueran un país de desamparados. Pero tanto se preocupa el Gobierno de la Generalitat de que un niño francés de la zona donde históricamente nació el occitano reciba las clases en la "lengua del país" que pasa por alto que allí donde podría hacer cumplir ese derecho, es decir, en Cataluña, lo impide. Incluso pone sanciones económicas por rotular en castellano.

La exposición es una empalagosa cadena de secuencias aparentemente humanitario lingüísticas con destellos inconscientes de odio al castellano. Por ejemplo, rebajan los 350 ó 400 millones de hablantes de español en el mundo a 250. No me extraña que, para que le salgan esos números, hayan tenido que reducir los 45 millones de hablantes de español en España a tan sólo 31 millones. Suponemos que dan por sentado que en Cataluña, País Vasco y Galicia nadie habla español. Error que define sus políticas de exclusión.

Antonio Robles, Diputado de C's en el Parlamento de Cataluña

» Artículo publicado en Libertad Digital
» TriPartit 2.0: La mar de lenguas

mayo 16, 2008

La mar de lenguas

Bajo la bandera de la diversidad lingüística, puede encontrarse en la Plaza Universidad de Barcelona la exposición: "La Mar de Llengües. Parlar a la Mediterrània". El evento está organizado por Linguamón – Casa de les Llengües, un organismo creado por la Generalitat de Catalunya. La carpa, instalada desde el 9 de mayo al 1 de junio, invita al ciudadano a conocer el Mediterráneo desde el punto de vista de sus lenguas.


En la ilustración, vemos un fragmento del mapa del Mediterráneo que se nos ofrece en la web de Linguamón, en el apartado de material didáctido. De ahí podemos deducir, por ejemplo, que en Madrid se habla castellano y en Barcelona no, solo catalán. O que en Marsella no se habla francés, sino occitano. O que ni en La Coruña ni en Oviedo se habla castellano. La mar de didáctico.


Por otra parte, y como ocurre habitualmente cuando el nacionalismo catalán habla de diversidad lingüística, se observa en la exposición una cierta predisposición a olvidarse del castellano. Por supuesto, la lengua vehicular de la exposición es una, el catalán, ignorando la otra lengua oficial que se habla en Cataluña; además, un compañero de Ciudadanos ha fotografiado la parte exterior de la carpa, donde hay colgados unos carteles en los que se homenajea a muchas de las lenguas habladas en las riberas del mar Mediterráneo, y no aparece el castellano, claro. Tampoco hay un cartel dedicado al catalán (los nacionalistas van aprendiendo de anteriores torpezas), pero está obviamente presente porque todos los textos aparecen redactados en ese idioma.

julio 09, 2008

Crónica de una encerrona


Recientemente ha recorrido toda Cataluña una exposición titulada "Un mar de llengües - Parlar a la Mediterrània", llena de buenas intenciones, como (según la propaganda):

- Apropar els visitants a les societats i cultures de la Mediterrània des de la llengua.
- Promoure el coneixement i la defensa de la diversitat lingüística general i mediterrània en particular.
- Aportar una visió de la Mediterrània com a espai de contacte, intercanvi i enriquiment lingüístic i cultural.
- Etc, etc ...

Lo primero que nos sorprendió al visitar la muestra fue que, a pesar de encontrarnos en un país que tiene dos leguas oficiales , al castellano, que es la legua materna de más del 50% de los ciudadanos de Cataluña, y el catalán, no había ninguna referencia al castellano que no fuera anecdótica.

La lengua vehicular de la exposición era únicamente el catalán y se hacía referencia a la relación de esta lengua con el francés, el serbocroata, el turco, el árabe, el occitano, el italiano , el griego, etc... pero el castellano no aparecía para nada, salvo al hablar de los lenguajes de los signos. Se ofrecían datos extravagantes como que el castellano o español es únicamente hablado por 31.000.000 de personas en España, o unos mapas absolutamente fantasiosos donde se nos informaba, por ejemplo, que en Burdeos no se habla el francés sino el occitano. En fin, allí había bastante más delirio que ciencia.

La guinda fue una conferencia que pronunció un lingüista madrileño, Juan Carlos Moreno con el título "El nacionalismo lingüístico, una ideología destructiva", que es al que hace referencia este reportaje.

Allí fuimos un grupo de militantes de C's, entre los que se contaba el diputado Antonio Robles, y tuvimos ocasión de hablar claro y alto, poniendo en evidencia el montaje nacionalista de una exposición pretendidamente didáctica y de homenaje a la convivencia de las lenguas y que en realidad no era sino una nueva patraña nacionalista perpetrada con el dinero de los sufridos contribuyentes catalanes y un ataque indisimulado a la lengua castellana.

Los nacionalistas, con el PSC y Montilla al frente siempre están quejándose de la falta de financiación, pero con el dinero de que disponen se cuidan muy bien de subvencionar actos como este que son un insulto a la inteligencia y unos buenos ingresos para sus correligionarios.

» Ver artículos publicados en este blog sobre la exposición 'Un mar de llengües'