mayo 14, 2008

Conversando con Yoani

En días pasados pude conversar por teléfono con Yoani Sánchez a raíz de que el gobierno de Raúl Castro, con torpeza de topo alucinado, le negara la visa para viajar a Madrid a recibir el merecido Premio Ortega y Gasset sobre Periodismo en Internet, que otorga el prestigioso periódico El País de España.

El intercambio de palabras con Yoani, entre preguntas y respuestas, fue cordial y varias cosas me sorprendieron de esta joven cubana: su excelente dicción, su amplio vocabulario, la sensatez y precisión de sus juicios, el apego a su generación, el inmenso cariño a su tierra cubana y la humildad con que ha recibidos las dos distinciones, el Premio español y el haber sido seleccionada por el New York Times, entre las 100 personas más influyentes del mundo.

Yoani se confiesa parte de esa GENERACION Y, que nació en Cuba durante la década de 1970 o después, con nombres como Yanelis, Yoandri, Yocasta, Yumasandra, entre otros, y que inevitablemente tiene esa cicatriz imborrable de la libreta de racionamiento, de los balseros o salidas ilegales, de la escuela al campo, de la persecución oficial a los intelectuales disidentes, del encarcelamiento y maltrato a los homosexuales, de los rígidos muñequitos rusos, del presidio político y de la frustración por el autoritarismo reinante, que en lugar de construir al hombre nuevo, por un arte de birlibirloque, lo que ha hecho es pisotearlo sin clemencia.


La generación de mis padres, dice Yoani, fue la generación del desencanto, la mía ha sido la generación del cinismo y la generación de mi hijo Teo, es la generación de la doble moral.

Yoani estudió Filología Hispánica y de su curso, que eran veinte estudiantes, apenas quedan ocho en Cuba. Su página de Internet o BLOG la creó en marzo del 2007, en un simple esfuerzo de solidaridad con una protesta de intelectuales, conocida como la Guerra de los E-Mails.

Al principio, hace apenas un año, su página electrónica o BLOG, fue una especie de terapia personal. Pero poco a poco, Yoani se percató, que escribir sus viñetas sobre la contradictoria realidad cubana, eran “su razón de existir para tumbar los muros y edificar el país en el que le gustaría vivir.”

Yoani enfatiza con seguridad que no es política. No se siente ni de izquierda ni de derecha. Y no se siente atada a las generaciones pasadas, en la que incluye obviamente a la del castrismo, la más paternalista y autoritaria de todas.

Ella se siente de los de abajo. Y el término que más le agrada usar para identificarse es el de ciudadana, ciudadana de a pie. Yoani, sin apenas percatarse, es parte de esa corriente novedosa muy reciente, que se denomina, periodismo ciudadano. Y este periodismo vigilante y directo es un gran reto, porque le permite mantener la candidez y hablar en primera persona, según ella.

En el fondo de su ser, Yoani ve al régimen castrista agotado e incapaz de proveer al país de realidades concretas, mínimamente reconfortantes. Por eso le gratifica sobremanera ver al ciudadano convirtiéndose en el epicentro de la vida misma.

Su generación llegó al escenario social, insiste, con el derrumbe del Muro de Berlín y la aspiración es sacudirse del paternalismo imperante en el país.

Desde que la agencia Reuters la entrevistó acerca de su BLOG, las entradas a su página de Internet se han elevado a millones y las visitas son varios cientos de miles diarias.

Por eso señala Yoani, que vive dos vidas, una virtual y la otra vida real. La vida real se concentra en su barrio, en el vecino, en las necesidades, en el miedo, en la libreta de racionamiento; y la virtual es lo gratificante de decir lo que uno piensa en el Internet, sin que te pase nada y te puedan leer muchos.

La vida real en Cuba produce angustias y la vida virtual me ha servido para obtener estos dos premios que, jamás habría imaginado recibir, y que son parte de los nuevos métodos pacíficos de mantener la frescura del discurso, para abrir grietas al muro.

Yoani no piensa irse de Cuba, porque insiste que su vida no está en otra parte, sino en Cuba, pero le molesta con hondura que el régimen castrista trate a los ciudadanos como a niños, a la hora de no permitirle entrar y salir del país.

Agradezco a Yoani Sánchez esta oportunidad periodística, en la cual me apoyo para presentar a mi amigo lector, su perfil humano no contaminado, que pienso que es también el perfil de su GENERACION Y.

El destino próximo de Cuba, por ley de sucesión generacional, está en manos de ellos.

A la gerontocracia que gobierna Cuba le sobran armas para mantener el autoritarismo y las brigadas que arrastraron recientemente a las Damas de Blanco en la plaza pública, por un tiempo, pero les falta vitalidad moral y carecen de sucesores, para que ese tiempo de acosos sistemáticos, se prolongue mucho.

La frescura y la libertad de Cuba está definitivamente en la GENERACION Y.

Alberto Müller

» Artículo publicado en Diario Las Américas
» Blog de Yoani Sánchez: Generación Y

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