mayo 04, 2007

La sensualidad de dos lenguas enlazadas

El próximo sábado día 5 CIUTADANS convoca una concentración en favor del bilingüismo. Con motivo de esta convocatoria me gustaría recuperar un texto de Sabino Méndez. Era el 21 de junio de 2.005 y, en el CCCB (can Ramoneda), habían preparado una sala para 300 personas para hacer la presentación publica de Ciutadans per Catalunya. Nos presentamos cerca de 2.000 ciudadanos… Tuvieron que habilitar, con un vídeo gigante el inmenso hall del Centre, que quedó abarrotado.

Entre las varias figuras públicas que aparecieron allí para mostrar su apoyo estaba este roquero cuarentón que recitó un texto divertidísimo, jugeteando con el castellano y el catalán, hablando de la sensualidad que le provocaba cambiar de una a otra y, en definitiva haciendo un canto a la libertad personal en medio de la asfixia “normalizadora”, obsesión permanente del nacionalismo durante el pujolismo y que la “izquierda” había hecho suya con un entusiasmo digno de mejor causa.


He aquí el texto (en castellano):

Me llamo Sabino Méndez Ramos. Nací en la ciudad de Barcelona, entre la calle Aribau y la calle Muntaner (pasaje Herzegovina), y he vivido la mayor parte de mi vida en Cataluña. No soy un intelectual; soy un artista. Pero sé que el verdadero arte (no su simulación) solo se practica a través de una buena utilización del intelecto y una decorosa ordenación del pensamiento. Mi arte exige analizar el lenguaje y, por eso, ese será mi tema.

Voy a leer un pequeño fragmento del preámbulo que precede al Plan de Normalización Lingüística catalán publicado a mediados de los noventa por el Gobierno autonómico para aplicarlo en dos fases, una inmediata en aquel momento de 1.996 y un horizonte final que debía alcanzarse en 2.004. No le fatigaré. He escogido tan solo un par de líneas. Traduzco libremente.

“Aún perdura el hábito de pasarnos a la lengua del otro, a veces por aquello que algunos denominan, muy inapropiadamente por cierto, educación o para evitar conflictos.”

Estas escasas líneas del texto me han fascinado siempre. No he podido evitar volver a ellas una y otra vez. Obsérvese –sobre todo- el maligno inciso.

Ese “muy inapropiadamente por cierto”, con ese tono ominoso de aparte teatral, de reconvención a los niños, a esos pobres irresponsables que no saben lo que hacen. Ese ha sido el tono, durante años, de las relaciones de poder con el ciudadano aquí en Cataluña. Yo no lo acepto.

No puedo evitarlo. Vuelvo a leer el principio. Esta vez ni siquiera llego a las dos líneas: “Aún perdura el hábito de pasarnos a la lengua del otro”. ¿Se dan ustedes cuenta? Me encantan estas palabras. La música de la frase. ¡Qué lamento!¡Qué fatiga cósmica! Es enternecedor: el narrador empeñándose en erradicar los vicios del ciudadano y, nada, que no hay manera. Pasan los años y el ciudadano real es tozudo.

La verdad , me hubiera gustado mucho haber podido conocer a ese entrañable narrador cansado. He llegado a sentir una enorme compasión por ese pobre hombre abatido cargado de hombros por el peso de su fracaso arbitrista., Me hubiera gustado darle una palmada en la espalda. Un gesto de comprensión. Un psé. Un qué le vamos a hacer. Y ahora…que coño, voy a hablar en catalán, hombre.

[a partir de ahora y con mucha gracia cambió de lengua, un catalán exquisito, por cierto]

Y es que a mí me gusta pasarme a la lengua del otro. He estado toda la vida haciéndolo. Quizás es un hábito o un vicio. No lo sé, pero me gusta, lo saboreo. Esas vocales abiertas y esas consonantes sonoras que no existen en mi lengua materna me gusta sentirlas con un punto de sensualidad en mi garganta. Quizás soy un perverso. Quizás soy un vicioso: porque soy un marginal, ya lo sé, dado que ayer nos lo dijo el gobernante Ridao. Y ahora, qué caramba, voy a volver a hablar otra vez en castellano. Espero que tanto cambio no maree al señor gobernante, que es un hombre minucioso, lento, de no grandes reflejos y menos cintura todavía. No sea que tanto movimiento le provoque un tirón de cervicales lo tengamos que ingresar. Y no le deseo ningún mal, Dios me guarde. Lo único que quería ejemplificar es que, en el momento en que todas las filosofías, sociologías, fisiologías y psicologías del mundo están ocupadas en descubrir la importancia del otro, hasta el punto de que han llegado a bautizar esa importancia con el difuso nombre de “la otredad”, aquí andamos todavía a vueltas con estas prodigiosas frases institucionales. Pues claro que “aún perdura el hábito de pasarse a la lengua del otro”. Y me temo amigos, que afortunadamente seguirá perdurando. Yo, como mínimo , lo seguiré haciendo. Porque en estos tiempos de “otredad” no me va seguir concepciones gremialistas del Medievo . Y no quedará más remedio que legitimar como lengua propia de Cataluña el catalán, el castellano, y el inglés, y el francés y el bereber, y lo que sea si las cifras demográficas así lo indican. Y seguiremos afortunadamente pasándonos a la lengua del otro. Y cuando estemos en la del otro, nos volveremos a pasar a la de antes, porque entonces el de antes será el otro. Y como no deseo que el señor Ridao acabe definitivamente con un tirón de cervicales, lo voy a dejar aquí. Y si les parece otro día hablaremos del tema de la nación y de ese otro tema tan bonito de la cosmovisión, la visión del mundo de los vigías ciegos. Pero hoy, simplemente muchas gracias por haber estado aquí, muchas gracias por haberme invitado a hablar, y muchas gracias por haber tenido a bien escucharme. Buenas noches a todos.
J.A.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que divertidos comentarios me preceden y por cierto , que bien se pasa cuando rompes la frontera con el otro y te hermanas con él y haces tuya su lengua y al revés y saltas al punto de vista de la cosmovisión de Sabina, que bien se pasa,oye, apúntate y en relación a idiomas "al menos dos"