abril 23, 2007

¿Participar en politica significa acumular cargos?

Participar en política no consiste en pegar carteles, repartir octavillas o ir a votar en las elecciones. O no solo consiste en eso. El término ‘participación’ en política ha evolucionado y, en nuestros días, se refiere a llevar la participación de los ciudadanos a los espacios en donde se toman las decisiones que van a afectar a sus vidas. Es decir, nos referimos a lugares estratégicos donde cada vez un mayor número de ciudadanos pueda participar de la toma de decisiones. Por ejemplo, los presupuestos municipales.


Curiosamente, sin embargo, hay quien con aviesa rapidez se apropia de la evolución de los términos y les otorga un contenido adaptado a su conveniencia. Este es el caso de quienes entienden que participar en política es ‘acumular cargos’. El que así piensa,
interpreta que ostentar dos o mas cargos significa participar más. A más cargos, mas estrellitas en la carrera por el premio al candidato mas participativo. Todo sea por ir haciendo méritos hasta alcanzar el Grammy político de quien consiga templar mejor las gaitas de todos los cargos.

Pero no. Participar en política no tiene que ver con concentrar poder. De hecho debiera estar en oposición. Las personas que ostentan cargos de los que derivan decisiones importantes, no debieran ocupar una posición de preeminencia en más de un ámbito estratégico. Si una persona, por ejemplo, es presidente del partido, no debiera ser al mismo tiempo, parlamentario. O viceversa.. Porque si una persona acumula dos o mas cargos, hay otra que ve reducida su participación en ámbitos de decisión importantes. Si todos los cargos relevantes están repartidos y no se concentran en unas pocas personas, habrá mas afiliados que tengan la posibilidad de acceder a los citados espacios de decisión.

La acumulación de cargos tienen también el inconveniente de fomentar las decisiones arbitrarias y la concentración de poder, tan proclive a acabar en casos de corrupción y falta de transparencia. Pero sobretodo duplica o triplica o cuadriplica, según el caso, la aparición de co-optados culturales como Montilla, por traer a colación un ejemplo reciente. Montilla al adoptar el discurso nacionalista, quiere hacer creer que lo hace por una causa superior que beneficia a los trabajadores españoles que vinieron a Cataluña y que forman una parte importante de su base de votantes. La práctica de la co-optación propicia a su vez el pensamiento único y el distanciamiento de los representantes políticos de su base social. Una persona que acumula cargos tiene mayor capacidad de decisión en varios ámbitos, y crea la percepción de que es muy difícil acceder a esos espacios. Por ese motivo, aunque las bases se sorprenden cuando el co-optado se integra en el discurso del cooptador, se les argumenta que esta forma de entrar en sintonía conviene para la causa común del grupo subrepresentado, que alcanzará, de esta manera, mayores cuotas de poder.

Somos un partido joven, pero eso no justifica que se hayan de concentrar responsabilidades en un número reducido de afiliados. Entre los afiliados hay personas preparadas y capaces de transmitir honestidad e ilusión. El hecho de que sean mas o menos desconocidas no debiera ser un factor de desconfianza. Ser desconocido no es motivo suficiente para dar un voto de confianza a personas de las que podemos imaginar su potencial. El mismo Presidente de este partido también era un desconocido para muchos delegados en el Congreso Fundacional. Si se hubiera votado el cargo a Presidente, cosa que nunca se hizo, posiblemente éste no hubiera salido elegido, si se hubiera utilizado, en aquel momento, el criterio de popularidad.

PGJ

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La política es un arma de doble filo, como el poder y ambos son parte de un mismo proceso en el que la política es el medio y el poder es el fin.En C´s estamos en ese juego y con esas armas jugamos, ciertamente estamos empezando y no es aplicable la comparación con otros partidos consolidadados y viciados en un funcionamiento que cuestionamos integralmente: sus métodos, sus propósitos, su vocación de convertirse en permanentes gestores del poder sin practicar el antídoto contra la inherente corrupción que el poder conlleva y que es la democracia participativa que planteas en tu texto.
C´s todavía no tiene líderes, sus referentes, exceptuando una mnoría extrema se han inhibido (por razones que no incumben a estos comentarios)y el procedimiento para el reparto de "cargos" o mejor empleado el término de responsabilidades es complicado y laborioso porque exige que los pocos referentes se multipliquen, igual que los demás afiliados que me consta, dan el máximo de su tiempo para abastecer las necesidades del activismo político.
Es aceptable que erremos y deseable que podamos liberar a los compañeros que acumulan funciones pero hay que dar tiempo a los procesos, mi procupación al respecto no es tanto de acumulación como de dispersión,creo que no estamos preparados todavía para una expansión nacional masiva y que debemos ir poco a poco, que cada paso que demos lo hagamos seguros de que el anterior ha quedado anclado y dará los frutos pertinentes, en cuánto a los otros partidos, lo denunciamos constantemente, se han convertido en una indeseable casta de gestión de la Administración Pública de la que han hecho su modus vivendi y operandi. Gracias por tu reflexión. Carmen.

jokin dijo...

Discrepo Pilar en una cosa (quizás no he entendido bien el artículo y, en ese caso perdona).

El cargo de Presidente del partido no puede ser equiparado a los demás cargos ejecutivos en ningún caso. este cartgo en mi opinión debe recaer en una persona que tenga ascendente moral y político sobre la miltancia: es decir que sea un lider, si no indiscutible, si que disponga de un consenso muy amplio.

Yo creo que en este momento esa persona es Albert Rivera y este cargo, junto con el de portavoz parlamentario del Grupoo de Ciutadans en el parlament, no es un caso de acumulación de cargos, sino de complementación.

En el caso del Secretario General, el segundo cargo en importacia jerárquica, pero el más importante efectivamente, yo pieso que si ha de estar desligado de otros cargos, como el de parlamentario. En este sentido, el modelo PSOE me parece más acertado que el de los demás partidos.

¿Que puede haber tensiones entre la representación parlamentaria y la política? Evidentemente: pero eso a mi me parece sano.