abril 30, 2007

Familia real, fútbol y feminismo

Ayer domingo, a eso de la una de la tarde, saltó la ‘noticia del día’: la princesa ingresaba en una clínica para dar a luz. En ese contexto mediático me dispuse a ver el telediario de las 3 de la tarde en Antena 3 TV. La distribución de las noticias fue la siguiente:

- 20 minutos dedicados a la familia real
- 10 minutos a información deportiva
- 10 minutos al resto de noticias


Quiero resaltar que se trata de una televisión privada y que el real parto aún no se había producido. Como nota positiva, hay que decir que durante todo el informativo no hubo ninguna noticia sobre sucesos ni accidentes de carretera (algo es algo).

En el largo intervalo dedicado a nuestros monarcas, intervino el incombustible Luis María Ansón para hablar de la cuestión sucesoria y la preferencia que nuestra Carta Magna da al sexo masculino sobre el femenino. Dijo algo así como:

“Hay que reformar la Constitución, pues se trata de una discriminación de la mujer y eso hay que corregirlo cuanto antes.”

Es enternecedora la preocupación de este señor por la discriminación de las mujeres... infantas. Y eso que, a pesar de ser pocas en número, siempre se olvida de algunas, pues en su lucha por la igualdad no incluye a las hermanas del actual príncipe heredero. Si tan interesados estamos en acabar con la discriminación, quizá la reforma adecuada sería la que permitiera a todos los ciudadanos españoles acceder a la jefatura del Estado sin “discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

"Sin discriminación alguna por razón de nacimiento", exactamente. Pero esa es una de las grandes contradicciones de nuestro modelo de estado, y es, sobre todo, la incompatibilidad esencial de la monarquía con la democracia, el distinto valor que cada una de ellas da a la igualdad. República reivindicada si no ya como restitución de un modelo brutalmente arrebatado en tiempos, desde luego reivindicada como la coherencia natural con un sistema democrático.

Anónimo dijo...

"Sin discriminación alguna por razón de nacimiento" es un principio que incumple la monarquía por mucho que su sinrazón de ser esté contrarrestada por la coletilla parlamentaria. No hay nada más ilustrativo que la permanencia de los priviligios que una monarquía.

Juan Antonio dijo...

Personalmente, me parece que la Monarquía, si tiene interés para España, es por su capacidad para cohesionar el país y para servir, como dice la Constitución, como "símbolo de unidad y permanencia del Estado". En la medida en que desempeña ese papel (lo ha hecho con Juan Carlos I, veremos si su hijo lo hace también), es decir, los españoles se sienten cómodos, la institución no molesta, no interfiere en la gestión de los asuntos públicos y mantiene un prestigio superior al de, por ejemplo, los partidos, el Gobierno y los Parlamentos, no tengo nada que objetar.

Ahora, esa es la razón (eminentemente práctica) para conservar esta Monarquía y no aplicarle criterios de democracia e igualdad que llevarían indudablemente a una República. Por eso me parece un error cambiar la Constitución (pero sólo un poco) para que las infantas puedan heredar. La Monarquía es una institución histórica y arcaica, basada intrínsecamente en la desigualdad, no sólo entre hombres y mujeres sino entre la familia real y los ciudadanos de a pie. Si se la conserva, no es por supuesto por su esencia democrática sino, en todo caso, por su función integradora en la España de hoy. Pero si nos parece que lo que aporta a España es poco comparado con la desigualdad (?) que supone que una mujer no pueda reinar, entonces reformemos la Constitución, pero para establecer una República. La Monarquía, como yo la entiendo, no es reformable. Es lo que es; si sirve (como hasta ahora, y en sus términos), sirve, y si no, se quita.

Anónimo dijo...

No veo yo el efecto de cohesión de la Monarquía, más bien la veo como el cánon que se pagó en la transición por una salida negociada al fascismo y que mantuvo el pulso entre las fuerzas más reaccionarias que lideraron el proceso, la Monarquía fue parte de la moneda de cambio.En estos 30 años la Monarquía se ha prestigiado incomprensiblemente, en un país de fuerte rechazo por reiteración de fechorías monarquicas a lo largo de la historia, la última, el apego de Alfonso XIII a la dictadura de Primo de Rivera. ¿A que se debe este prestigio? -Representar el ideal armonioso y de bienestar? -Permanecer discretamente y respetar las decisiones de los gobernantes? -Ofrecer un perfil de serenidad que falta en la clase política? -Agradecimiento por la voluntad democrática de Juán Carlos I en el golpe de Tejero?
¿Que la hace cohesionadora? ¿Cual sería la alternativa a una opción arcaica y en sí misma injusta e irreformable?.Carmen

Anónimo dijo...

Sin duda su supresión. A.

Anónimo dijo...

Carlos P., mal asunto. Recuerdo que Albert Rivera en la Cope decía que su partido era maduro y que por ello no se planteban el debate de monarquía o república. ¿Qué ha pasado?

Por favor, no cometa el error de seguir con este debate (para eso tenemos a IU).

Parte de los problemas del país no surge de la jefatura del Estado, sino de la fragilidad del Gobierno.

El Rey (es un hombre sensato al que pocos escuchan) no está fallando y su heredero, según Victoria Prego, es una persona bien informada sobre la marcha del país. No sirve de nada que nos planteemos como elegimos al jefe del Estado, porque es competente. Cuando falle gravemente, será el momento de tratar el tema.

Rafael (Málaga)

Anónimo dijo...

Le aconsejo que oiga lo que responde el Sr. Albert Rivera a una pregunta de Federico del minuto 21 y 5 segundos:

http://www.lamanana.com.es/index.php/lamanana/escuchar/albert_rivera1/

Anónimo dijo...

Ese último comentario (8:08 PM) era de Rafael de Málaga.

Rafael (Málaga)

Anónimo dijo...

"Por favor no cometa el error"... ¿Que poderío tiene la Monarquía que aún hay a quien le parece incuestionable y un error seguir por el camino del debate?

Anónimo dijo...

En estos días, produce una envidia sana la fiesta democrática que en Francia está suponiendo la elección del jefe del Estado. Las comparaciones son odiosas, pero lo cierto es que aquí de lo que estábamos pendientes era del nombre que le iban a poner a la infanta recién nacida.

Anónimo dijo...

El tiempo no pasa en España: ¡qué vivan las caenas!

Un saludo, y a la República también.

A. Rodríguez