Provincianismo discriminatorio, a costa del contribuyente
Es sabido que la película que Woody Allen rodó en Barcelona el pasado año batió todos los records de ayudas públicas: el Ayuntamiento de Barcelona aportó un millón de euros y la Generalitat de Cataluña medio más, lo que hace un total de 1.500.000 euros.
No entraremos en este momento a discutir el grado de provincianismo que se deduce del hecho de subvencionar con 250 millones de pesetas a un director extranjero de prestigio y éxito reconocidos como Woody Allen.
Lo que ahora viene al caso es que falta poco ya para que se estrene esta película que hemos pagado en parte todos los contribuyentes catalanes y barceloneses. Y que acaba de saberse que, en Cataluña, solo se va a exhibir en catalán y en inglés.
Ésta es una las prácticas habituales del PSC y sus socios: usar los impuestos que pagamos todos para discriminar a los catalanes que tienen como lengua propia el castellano. Y, mientras, el PSOE mira para otro lado.


